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domingo, 22 de febrero de 2015

BASEL febrero 2015





Apenas brotan las palabras 
de la fragua de mi mente,
se moldean en el cielo de mi boca 
y se marchan como dedos
que todo van acariciando,
en busca de otros fuegos
o de otros cielos
donde puedan anidarse.

C
febrero 2015









jueves, 12 de febrero de 2015

AHORA







Un poco a mi derecha se abre un profundo abismo
y un abismo muy profundo un poco a mi izquierda .
Hay como una invisible daga
tallando los espacios,
nada deja a mi derecha
nada queda a mi izquierda.
Todo desaparece en un vacío inmenso
que disuelve todos los espacios
en una ausencia nueva, sublime y bella.
Solo un momento queda
antes de que suceda, se disuelva y pase,
antes del abismo de mi izquierda.
Un momento antes de que otro momento venga
del profundo abismo a mi derecha.
Hacia delante otro abismo
y hacia atrás otro, tan igual,
que podrían confundirse.
Hacia arriba el mismo abismo
que hacia abajo se propaga.
Solo un instante.
Este.
Lo demás ... el filo de una daga
creando abismos de la nada.

C
febrero 2015


PERFILES



Hay perfiles muy sublimes
tras oscuros perfiles irredentos.

Hay silenciosos mares subterráneos 
de hermosas palabras que se callan,
que se escriben igual que otras palabras
que se susurran y se dicen sin recato
mas nunca guardaron secreto significado.

Hay una sabiduría muy ligera que se lee
y hay otra muy distante de los libros
que va surgiendo de su propio resultado.

C
febrero 2015



jueves, 5 de febrero de 2015

CALIGRAFIA










A menudo ocurre que buscas algo y encuentras otra cosa. Y encontrarse con viejas carteras te puede llevar a sorpresas agradables.

Por ejemplo, a reencontrarte con tu historia.

A veces me descubro pensando que en mí no ha cambiado nada desde que era una niña. Sigo siendo aquella pequeña criatura expectante por lo que ocurría y lo que podría ocurrir. A veces siento de nuevo aquella sensación en la que nada pesaba nada, todo era como una ingrávida disolución ... simplemente ocurría el momento. Como hacer aquellas fortalezas de arena al borde del mar, no importaba que fuera una batalla perdida, no tenía sentido la seguridad de una zona de confort y hacer la fortaleza arenal arriba; no, había que construir arriesgando, en el límite, con un ojo en la arena y otro en el mar. En realidad no importaba, no era ganar ni permanecer infinitamente, sinó hacerlo bien y disfrutar, tan enfrascada en ello que no existía el tiempo... hasta que llegaba la mítica ola, a decir verdad, la primera que importaba, la que marcaba otro compás de espera. Cambiaba la intensidad del esfuerzo...

Al reencontrarme con estas fotografías he sentido que aunque yo por dentro a veces sea todavía aquella niña, la mayor parte de mi vida ha trascurrido ya. Ya no soy yo la pequeña, ni lo son tampoco mis hijos amados.Y es bonito encontrarse con una historia, con una biografía entendible y amada. 

Cada suceso, cada instante, cada persona ha ocupado su lugar exacto durante el tiempo exacto...

Pero la historia que miro, escrita con una bellísima caligrafía, no es un bloque. Es mucho más también que una sucesión de fenómenos, de historias y de seres.

Cuando leemos un libro nunca nos percatamos de que lo que le da sentido a las palabras es el espacio que las separa. Ocurre lo mismo con la respiración, ese lugar sagrado entre el inspirar y el espirar, o el mágico lugar entre la vigilia y el sueño... Siempre está ese espacio dando sentido a todo lo que importa, incluso a lo que no importa...

De la misma manera, lo que me da sentido como historia no son los hechos aislados, ni todos juntos compactados, sinó ese infinito espacio donde se sustenta la trama de mi vida. Un lugar ilocalizable donde ni siquiera hay un yo mismo que exista... 

Y aquí me encuentro ahora, feliz en este instante, profundo abismo entre un ayer y un mañana. Entre una vida y otra vida.

Ruego para que todos los seres comprendan que son los artífices de su propia historia. Para que en cualquier momento de su vida, como si fuera el último, puedan sonreír siendo cómplices de lo que han vivido.

C
febrero 2015

martes, 3 de febrero de 2015

OJOS EN LAS MANOS




Llueve ....
Llueve intensamente.

Llueve demasiado para una ciudad tan pequeña.
Demasiado incluso para un cuerpo tan pequeño ...

Lluvia incesante, que a veces como piedras,
a veces como espadas, o como rosas
cae sobre mi espalda siempre mojada.

Mi cuerpo se está volviendo agua
y todo lo miro extrañada
con ojos de pez que apenas comprenden nada ...

El mundo se vuelve raro
para un corazón que tiene una mirada lejana de ave.

A veces, como un milagro, se abre el cielo
para mostrarme un sol anaranjado y púrpura
que me mira con sus ojos serenos
 de aire atardeciendo
y que me habla con su voz de fuego
de una tierra extraña
donde el agua deja de ser agua.

Y así, para sentir mi naturaleza de tierra, 
de aire y de fuego,
y para comprender la lluvia de cada instante,
renazco en algún lugar lejano
con la piel lustrosa y brillante de una niña
que guarda en una mano
un ojo de pez y en la otra un ojo de ave.

C
febrero 2015