sábado, 23 de abril de 2022

ÉRASE UNA VEZ ... QUE SE ERA


Os voy a contar una historia.

Porque lo que se escribe nunca se olvida, y porque, además, esta historia es un cuento con final feliz.

Un cuento, que luego podréis contar a vuestros hijos, mis nietos...

Esta historia empieza con una niña que, de pequeña, jugaba con muñecas, pero que lo que de verdad quería, era adoptar a una bebé pequeñita, aquella niña de no más de seis o siete años de edad, tenía muchos hermanos, estaba rodeada de mucho cariño, pero su corazón era extraño, porque siempre había en él, un hueco muy difícil de llenar.

Pues era como un abismo al que nadie conseguía acceder.

Y fue pasando el tiempo, como ocurre en cada historia que se cuenta.

Y aquella niña, poco a poco,  se hizo mujer.

El universo que debiera habitarla aún no había sido creado.

Encontró compañero, por un largo y muy especial trecho de su vida.

Y entonces, para formatear el universo venidero, llegó Lucas, y con sus manitas y sus ojos iluminó y formateó su vientre, y luego caminó a buscar estrellas que le envía desde entonces, sin que ella lo advierta a veces, pero que viajaban y cubrían el camino por donde sus pies bailaban cada día.

Y ya, con su interior caldeado, vino Julia a buscar cobijo, a pedirle sitio, a absorber su sangre y su vida, hasta que, el amor que sentía por fin llenó aquél viejo abismo que, de pronto, ya no latía.

Y como ocurre en cada historia, el tiempo siguió su curso.

Ella estaba llenita de amor.

Y entonces, oh milagro! dónde ya no había sitio, otra semillita, otra estrella vino a encender su vientre y a reclamar su cuota, de su propio corazón.

Y esa mujer tembló por primera vez, de miedo.

Cómo haré? se dijo. Si solo tengo un corazón.

Cómo podré amar todavía más, con un solo corazón?

Y así fue como sucedió el milagro o la magia, que hará eterna nuestra historia..

Porqué, sabéis lo que ocurrió?

Pues que le explotó el corazón, y tuvo dos corazones. Y pudo amar exactamente, con el mismo infinito amor a su hijo Álvaro.

Y no solo explotó su corazón una vez, sinó que con cada mirada de sus hijos explotaba nuevamente, y con cada suspiro de ellos y con cada mimo y cada abrazo, y con cada pregunta y cada juego, con cada palabra que nacía con cada cosa que aprendían... Explotaba y explotaba. A cada una de ellas, otra le sucedía, como la noche siempre sucede al día.

Era como una perfecta mitosis, y así se fue creando un perfecto fractal ...

Un universo interior de amor.

Ya no había abismo ni necesidad de adoptar.

La niña de nuestra historia y la mujer en que se convirtió, eran a su vez, otro perfecto fractal.

Y podréis decirle a vuestros hijos que aquella mujer de nuestra historia era mamá, yo, mami, vuestra mamá.

Y podréis añadir que, vosotros sabéis, que podéis afirmar, con total seguridad, que ella era muy feliz.

Qué siempre fue feliz porque siempre estuvisteis en su corazón.

Incluso desde antes de nacer.

Y que os dió permiso para que esta historia de familia llegase hasta el confín de cualquier tiempo venidero.

Porque así, siempre cualquier chica o chico, en cualquier tiempo y en cualquier lugar, sabrán que hay un corazón dividiéndose en infinito amor y que siempre llegará a cualquier interior, que pregunte o no por él.

Y sí, este cuento también termina con y fueron felices para siempre jamás.

Os quiero, hijos. Siempre os querré.


C
Abril 2022




         

jueves, 7 de abril de 2022

FRÁGIL


 

Permanezco como una ligerísima huella,
frágil
e impermanente.

Pero lúcida,
como un súbito rayo de sol
en la oscuridad de la tormenta.

Diminuta,
como un grano de arena,
y al mismo tiempo
inmensa,
conocedora
de que el universo
ha anidado en mi.

C
Abril 2022